Sobre la necesidad de protección a las personas mayores ante el abuso.

En esta sociedad, a veces, olvidamos que al cumplir una cierta, y avanzada edad, se continua siendo persona, titular de deberes, pero sobre todo de derechos, personas con sentimientos y necesidades, pero también con una problemática específica que incluye, en ocasiones, la soledad, el aislamiento social y la dependencia física o psíquica. Lo que convierte a este colectivo es potenciales víctimas de abusos de todo género.

Actualmente, el abuso sobre las personas de avanzada edad ya constituye un problema social muy relevante, y se han de buscar soluciones para evitarlo, fortaleciendo, a la par, la dignidad y la calidad de vida de quienes han alcanzado la senectud. La Organización Mundial de la Salud lo ha definido como «un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza».

Según la propia OMS el maltrato a los ancianos es un grave problema social, que si bien es subestimado y desatendido, constituye un importante problema de salud pública y de la sociedad. Sin embargo, no es posible dar una estimación aproximada de la magnitud del problema, dado el carácter eminentemente privado de este tipo de delitos, la baja tasa de denuncia, por imposibilidad física o psíquica de la persona que sufre este delito, la presión que sobre ella se realiza para impedírselo, o el miedo y la vergüenza que a veces atenazan a la víctima de delitos cometidos en el ámbito doméstico.

Resulta evidente que las personas de avanzada edad son especialmente vulnerables al abuso, ya sea físico, psicológico, o de confianza en cuestiones económicas; bien por una debilidad física, bien por ser víctimas de una influencia indebida por personas de su entorno. Esto último conlleva que el patrimonio de una persona de edad avanzada sea usado de manera ilegal o indebida por personas que, en un contexto de una relación de confianza, aprovechan su influencia o su poder sobre el anciano o anciana. La existencia de la influencia indebida puede ser alegado para anular un testamento o un contrato.

Las formas de definir, detectar y resolver el maltrato de los ancianos tienen que enmarcarse en el contexto cultural, y resulta imprescindible que los diferentes sectores profesionales como el sanitario de atención primaria, o el de servicios sociales tengan la dotación presupuestaria y humana necesaria para prevenir o detectar el problema y poder incidir sobre él; pero también otros sectores como el de la banca pueden activar mecanismos de detección de actividades sospechosas relacionadas con el patrimonio de un anciano.

Los familiares, amigos y otros profesionales que estén en contacto con la persona anciana deben procurar interpretar posibles signos de abuso que evidencie la víctima y poner el hecho en conocimiento de las autoridades. Actualmente, las condenas por este tipo de delitos aun son escasas, principalmente por su dificultad probatoria, pues los síntomas de existencia de un abuso de confianza dentro de una situación de influencia indebida, pueden ser confundidos por los expertos forenses con los síntomas de la vulnerabilidad del anciano.

Dada la creciente importancia de este problema, varios países del entorno europeo, incluido el nuestro, han adoptado medidas, que si bien son escasas, al menos marcan el camino a seguir para aumentar la protección de las personas más mayores de nuestra sociedad. Así, el Ministerio del Interior ha puesto en marcha el Plan Mayor de Seguridad, dirigido a la prevención y mejora de la seguridad de las personas mayores, en el que se contienen acciones como charlas informativas sobre problemas de seguridad o medidas de colaboración con el entorno de este colectivo.

Anuncios

2 pensamientos en “Sobre la necesidad de protección a las personas mayores ante el abuso.

  1. ana leon

    Me parece muy interesente este tema, ya que en el Perú hasta el Estado ha cometido abusos con las personas ancianas, al recortarle sus pensiones a la mitad cuando fallece uno de ellos, sin tomar en cuenta que una persona anciana necesita más cuidado, mejor alimentación, mayor medicina, vitaminas, ya que no todos tienen la suerte de contar con hijos que se hacen cargo de ellos.

    Me gusta

    Responder
    1. María Alonso de la Torre Vázquez Autor de la entrada

      Gracias por tu interesante aportación pues efectivamente ese es otro aspecto fundamental de la vida de las personas mayores, es decir, el apoyo que la sociedad y el estado les presta, através de un Estado de Derecho fuerte que les permita mantener una calidad de vida digna mediante servicios públicos adecuados y prestaciones dignas. Sin embargo, muchas veces también para esto la mayor debilidad de las personas mayores les hacen ser las primeras víctimas de recortes y ausencia de servicios públicos.

      Me gusta

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s